miércoles, 24 de diciembre de 2008

Geopatias

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GEOBIOLOGÍA. EL LUGAR Y LA SALUD


INTRODUCCIÓN

El hombre ha nacido y ha evolucionado en el medio terrestre, y a su vez se ha visto influenciado como la propia Tierra por el Cosmos (en especial por el Sol y la Luna). Este medio Cosmos-Tierra que ha permitido el desarrollo de la vida no solo humana es fundamentalmente energía electromagnética.

La radiación electromagnética cósmica es parcialmente filtrada y desviada por la atmósfera terrestre, pero una parte importante de esta que abarca diferentes frecuencias del espectro penetra hasta la superficie de la Tierra siendo absorbida y reemitida por esta. Esta reemisión junto con las radiaciones propiamente terrestres que también abarcan diferentes frecuencias del espectro electromagnético forman la componente telúrica de las radiaciones que nos rodean.

Los seres vivos y en especial el hombre, necesitan el influjo benéfico de las radiaciones naturales cosmotelúricas. Entre estas radiaciones o ritmos armónicos característicos del medio terrestre se encuentran las conocidas ondas de Schumann que corresponden a las frecuencias cercanas a los 7,8 Hz y que coinciden con la frecuencia del hipotálamo cerebral del hombre y de todos los mamíferos. Su total privación supone la desconexión con las vibraciones de la Tierra a la que estamos totalmente vinculados. Este hecho fue comprobado en los años 60 por técnicos de la NASA en sus programas espaciales. La salud de los astronautas empeoraba al viajar fuera de la barrera de la Ionosfera.

Este conocimiento científico sobre la influencia de las radiaciones en la salud era sabido por nuestros antepasados. Durante milenios el hombre ha vivido en completa armonía con la Naturaleza, observando que no todos los lugares son buenos para vivir, y menos aún para dormir. En todas las civilizaciones y culturas se constatan ejemplos de este saber intuitivo. Valgan los ejemplos de los chinos y sus maestros de feng shui o de los romanos y sus zahoríes, ambos establecían mediante sensibilidad personal los lugares más favorables y los más desfavorables para vivir. Los romanos, además, comprobaban sus mediciones con la práctica mediante el uso de animales. Antes de establecer un asentamiento, dejaban pastar rebaños de ovejas un cierto período de tiempo y por zonas, observando posteriormente el estado de sus hígados. Según este decidían la salud del lugar.

Hoy sabemos que el delicado equilibrio biológico humano (y en general de todo ser vivo), se ve alterado en zonas o lugares con diferencias energéticas cosmotelúricas significativas. Este es el campo principal de estudio de la Geobiología.

LA GEOBIOLOGÍA

La Geobiología estudia la relación que existe entre las energías terrestres y cósmicas, y la salud de todo organismo vivo (en especial del hombre). El campo de estudio de la Geobiología es muy amplio, ya que incluye las energías naturales del medio tanto terrestre como cósmico que siempre nos han rodeado, más las derivadas del progreso tecnológico humano. Así, se estudia la calidad del aire (agentes contaminantes, ionización, radiactividad, …), la calidad ambiental (contaminación acústica, electromagnética, vibraciones, desarmonía forma-proporción-color, simbología en la decoración y relación con la personalidad, …) y la calidad del emplazamiento (geopatías o zonas geopatógenas: lugares o zonas con incrementos significativos de radiaciones electromagnéticas cosmotelúricas que pueden afectar a la salud). De todos estos aspectos, el estudio de las geopatías es el que más define el trabajo del geobiólogo.

La Geobiología nace a principios del siglo XX en Europa. Se trata de un “redescubrimiento” científico del viejo saber intuitivo de la relación entre el lugar y la salud.

Uno de los primeros geobiólogos fue el Varón Gustav Von Pohl quien realizó en 1932 en Vilsbiburg (Alemania) un estudio epidemiológico constatando la influencia de las corrientes de agua subterránea (una de las geopatías más conocidas) y los casos de cáncer. El estudio fue ratificado oficialmente por el alcalde y las autoridades médicas mediante acta notarial.

Otro eminente geobiólogo el Dr.Hartmann observó en 1950 en su hospital de Alemania la existencia de habitaciones “muerte” (habitaciones con incrementos porcentuales muy significativos de fallecimientos) relacionándolas con geopatías. Este médico y geobiólogo escribió:
“Resulta trágico comprobar como algunas ideas provechosas se ven rechazadas o ridiculizadas. La historia de la medicina abunda en ejemplos. Incluso hoy en día, en nuestra propia época, las autoridades sanitarias continúan oponiéndose intolerantemente a la idea de que las zonas geopatógenas puedan causar el cáncer. ¿No resulta muy extraño que, por un lado, los investigadores acepten más de trescientas teorías como punto de partida de la etiología del cáncer y por otro se muestren tan tajantes al ignorar, rechazar o incluso atacar maliciosamente este descubrimiento?. Cualquiera que tenga alguna experiencia directa de este problema no puede ni debe permanecer en silencio, aunque su credibilidad como médico pueda verse afectada en consecuencia.
Por mi parte, estoy dispuesto a mostrar a los más escépticos zonas determinadas capaces de producir el cáncer e incluso a permitirles que hagan malabarismos con estadísticas trágicas que abarcan varias generaciones. Les presentaré también pacientes que se han librado de dolores y enfermedades tras apartarse de la influencia de estas zonas telúricas. La salud y el bienestar de los seres humanos están íntimamente ligados a la tierra en que viven y sus radiaciones.”(1)

Muchos de los geobiólogos que han contribuido con sus experimentos y descubrimientos a la expansión de la Geobiología, son o eran médicos o físicos como el Dr.Hager en Austria, el Dr. Pierre Cody o el Dr. Peyre en Francia, el Dr Manfred Curry en Alemania o la Dra. Blanche Merz en Suiza.

LAS GEOPATÍAS

Las geopatías o zonas geopatógenas son zonas o lugares alterados en donde se detectan diferencias significativas de emisión de radiaciones energéticas electromagnéticas que pueden afectar a la salud física y psíquica de las personas (y en general a la salud de todo ser vivo). Estas diferencias se aprecian fundamentalmente en cambios de frecuencia y amplitud de onda de las radiaciones naturales, produciéndose una vibración desarmónica que afecta en general a todos los seres vivos y en especial al hombre. La geopatía alcanza una amplia zona vertical sobre el subsuelo abarcando todos los pisos de una edificación. Su componente horizontal normalmente presenta una zona donde se genera la radiación y donde esta es más nociva, y otra zona adjunta donde la influencia patógena va disminuyendo en función de la distancia al foco.

Ver Ref: ¿Que es una geopatía?

Se cree que las radiaciones presentes en una geopatía pueden perjudicar los procesos bioquímicos y energéticos del cuerpo humano afectando primordialmente a las células del sistema inmunitario e incidiendo también sobre el sistema nervioso, endocrino y hormonal.

La célula actúa como un sutil circuito electrónico resonante que es capaz de vibrar ante las frecuencias electromagnéticas del medio. Y según parecen demostrar las investigaciones realizadas hasta ahora lo hace selectivamente en función de su propia característica (función y organismo) y la característica de la radiación (frecuencia, amplitud de onda, forma de onda e intensidad). El ambiente ionizado producido por las radiaciones favorece la aparición de radicales libres que dañan la membrana celular.
Como consecuencia se puede producir un menor tono vital que favorece el desequilibrio psíquico y físico. Según el tiempo de exposición, grado de sensibilidad de cada organismo, valor de las radiaciones, sinergia con otras agresiones y otros factores, pueden incluso desarrollarse enfermedades como la depresión o el cáncer.

Cada persona tiene diferente sensibilidad, y reacciona a los efectos de una misma geopatía en mayor o menor cantidad de tiempo de exposición. Los lugares más importantes a considerar en un espacio dado son los de más permanencia y en especial en viviendas la cama. Además de ser habitualmente la cama el lugar de más permanencia, es durante la noche cuando se detectan los máximos de radiación y es en el estado de sueño cuando nuestro organismo es más vulnerable a sus efectos.

Ver Ref: Concepto de Geopatía

Las primeras manifestaciones somáticas que pueden alertar de la posibilidad de estar afectado por geopatía son precisamente las alteraciones del sueño (insomnio, dificultad de conciliar el sueño, sueño irregular muy entrecortado con necesidad de micción, eneuresis nocturna, sonambulismo, caída de la cama, dificultad al levantarse por la mañana, sensación de mayor cansancio tras el supuesto descanso, mareos matinales, …). Otras manifestaciones típicas son las reacciones alérgicas, el agotamiento crónico y los dolores de cabeza o espalda persistentes.
En muchas ocasiones la persona afectada por una geopatía no responde favorablemente a la adecuada medicación que se le administra. Al solucionar este problema, la medicación resulta efectiva y el paciente se recupera a un ritmo normal.
Gracias a la kinesiología (medición de la respuesta muscular) y otros métodos (como los aparatos tipo Mora, Bicom o Quantum) se puede detectar que un paciente está afectado por geopatía.

Los efectos más comunes de las geopatías en animales son: aumento de mortalidad especialmente en crías, disminución de producción de leche, aumento de enfermedades infecciosas, …

Actualmente debido al espectacular desarrollo y crecimiento humano se descargan en todo el mundo más de 10 mil millones de Kw de energía artificial que rompen el equilibrio natural del medio terrestre. Se alteran considerablemente tanto las ondas armónicas que se reciben del Cosmos como las radiaciones magnéticas terrestres. Este hecho contribuye a acrecentar los efectos nocivos de las zonas geopatógenas.

DETECCIÓN DE GEOPATÍAS. LA RADIESTESIA

El hombre posee la facultad de detectar las geopatías por su sensibilidad natural a las radiaciones electromagnéticas. Hay personas con mayor sensibilidad (se estima que un 20% de la población) pero todos somos capaces de detectarlas en mayor o menor medida. Según los estudios realizados por el físico Zaboj Harvalik esta sensibilidad natural humana es capaz de detectar corrientes eléctricas muy débiles del orden de 20 miliamperios y parece estar localizada en las glándulas suprarrenales y en la pineal o en la pituitaria. Se ha comprobado mediante encefalogramas que cualquier persona muestra reacciones físicas inapreciables a simple vista sobre una geopatía.

Los practicantes de esta habilidad natural han sido conocidos durante años como zahoríes, rabdomantes, varilleros o radiestesistas. Radiestesia es tal vez el término que mejor define esta práctica, ya que se trata de detección de radiaciones electromagnéticas. Se ha podido comprobar la eficacia de la radiestesia mediante experimentos prácticos con radiestesia y aparatos como los del físico Yves Rocard en los años 50-60 del siglo pasado con la comparación con el magnetómetro de protones publicados en su libro “La señal del zahorí”.

Se utiliza habitualmente la radiestesia como método principal de detección de geopatías por ser el método más fácil, económico y rápido hasta ahora conocido. Si se quiere hacer un estudio con aparatos se debe recurrir a varios combinados (magnetómetro, geiger, ionómetro y voltímetro), la toma de datos espacial con aparatos resulta laboriosa y cara.

TIPOS DE GEOPATÍAS. VALORACIÓN MEDIANTE LA ESCALA DE UNIDADES BOVIS

Las geopatías pueden ser provocadas por diferentes causas de forma aislada o más comúnmente por el efecto de superposición de dos o más tipos. Las más habituales son: las corrientes de agua subterránea, las fisuras o fallas geológicas, las cavidades naturales o artificiales, los cruces o confluencias de líneas pertenecientes a las redes geomagnéticas (red Hartmann y red Curry) y las redes de chimeneas Guy Tison (probablemente las más patógenas).

Se cree que en las zonas geopatógenas se dan una serie de circunstancias que hacen que existan incrementos de radiación. Puede ser el hecho de estar sobre fisuras (fallas y las mismas corrientes de agua subterránea que aprovechan precisamente las fisuras) que favorecen el escape o intercambio de radiación. O la existencia de presión y fricción entre diferentes masas o entre agua y masa. O también el comportamiento diferente de tipos de subsuelo dispares.

Se puede medir en estas zonas un incremento de la ionización del aire en su vertical que favorece que en muchos casos sean captadoras de las descargas eléctricas naturales (rayos).

La detección de una geopatía debe ir acompañada de una valoración que determine su mayor o menor nocividad. Para ello existen diversas escalas radiestésicas, la más extendida es la escala del físico y radiestesista Bovis perfeccionada por el ingeniero Simonetton que se conoce como biómetro de Bovis. Esta escala se quiso equiparar a longitudes de onda, de ahí que en un principio se construyera con valores de 0 a 10.000 angstroms, posteriormente se vio que no coincidían y se denominaron unidades bovis (U.B.) manteniéndose la misma escala numérica.

El biómetro Bovis se aplicó para medir frecuencias-longitudes de onda de radiación electromagnéticas de sustancias, plantas, animales, personas y lugares. Después de muchas mediciones se observó que los lugares geopatógenos se obtenían valores inferiores a las 6.000/6.500 U.B. y se estableció este valor como neutro. Se considera lugar insano aquel con un valor menor que 6.000UB. y especialmente patógeno aquel con valores por debajo de 3.500 U.B.. Por el contrario, los valores superiores a 6.500 U.B. se creen favorables para la salud.

Las chimeneas Guy Tison parecen ser las más peligrosas de todas las geopatías conocidas por ser las únicas con comportamiento dinámico (variable en el tiempo) y por medirse en muchas de ellas valores U.B. por debajo del 0. El comportamiento dinámico de estas hace que se puedan medir valores U.B. negativos y en pocos minutos estos se conviertan en valores U.B. por encima del neutro variando cíclicamente en períodos cortos de tiempo.

Además de la valoración obtenida con el biómetro de Bovis, se utilizan otras escalas radiestésicas complementarias para determinar con más precisión el grado de nocividad de una geopatía. Se aprecia que a igualdad de valores Bovis la radiación existente es más penetrante en unas zonas que en otras.
Para medir este grado de penetración existe la escala de amplitud de onda definida con valores desde 0 a 100. A igualdad de valores Bovis la zona geopatógena parece ser más nociva conforme aumenta el valor de amplitud de onda.

GEOPATÍAS Y SOLUCIONES

El trabajo del geobiólogo en cuanto a prospector de geopatías va más allá de la detección de estas. El geobiólogo busca ofrecer soluciones para paliar las radiaciones desarmónicas que detecta.

La primera y mejor solución es salir de la geopatía, mover la cama o el lugar de permanencia (puesto de trabajo, sofá, …) a zona neutra. Lamentablemente esto no siempre es posible dada las habitualmente reducidas dimensiones de los espacios y/o la posible acumulación de varias geopatías cercanas que hacen muy difícil encontrar una zona favorable. Ocurre que algunas personas no quieren modificar distribuciones aún a sabiendas del problema que está padeciendo.

Por todo ello en muchos casos la solución ha de ser otra:

Si la vivienda dispone de jardín a su alrededor y los valores U.B. son moderadamente desfavorables, se puede aplicar geopuntura en varios puntos. En dichos puntos se colocan piedras graníticas de entre 120 y 300 cms. (según el caso) enterradas un tercio. Estas piedras regulan la energía electromagnética y elevan los valores U.B.

Si la vivienda o espacio no dispone de jardín perimetral, situación más común, la mejor solución es la instalación de aparatos modificadores (diferentes según las características del lugar). De esta forma se contrarresta la presencia de geopatías. No se suprime la geopatía (al igual que la geopuntura), se actúa modificando favorablemente el ambiente electromagnético del lugar, y en consecuencia evitando la afectación biológica sobre la salud física y psíquica. El principio es el mismo que se utilizaba antiguamente en arquitectura sagrada.

Otra forma de compensar los efectos de una geopatía es el uso de aparatos generadores de ondas armónicas, actúan estabilizando y equilibrando al organismo. Los mejores son aquellos que disponen de diferentes programas o frecuencias, permitiendo buscar la mejor frecuencia compensatoria en función de cada persona, momento y ambiente.

Dada la característica de muy baja intensidad de las radiaciones electromagnéticas presentes en las zonas geopatógenas, estas pueden ser alteradas por diversas causas. Así, estructuras metálicas, ciertas formas asimétricas en arquitectura y ciertos materiales constructivos entre otros pueden aumentar su nocividad. Contrariamente ciertos materiales, formas, estructuras, proporciones e incluso colores pueden reducir su nocividad. No obstante estos últimos difícilmente van a solucionar completamente las geopatías mas graves.

Todas las soluciones a las geopatías pueden y deben ser comprobadas con seguimiento, preferiblemente médico. De ahí la importancia de la colaboración entre geobiólogo y médico. Interesa no solo la repercusión inmediata de la intervención del geobiólogo, sino que también debe tenerse en cuenta su eficacia a largo plazo.
Cabría plantearse revisiones periódicas de comprobación para garantizar el estado de la vivienda o espacio en el tiempo ya que puede ser alterado por diferentes causas. Se observa que la red de chimeneas Guy Tison tiene tendencia a variar con el tiempo.

OTROS CAMPOS DE ESTUDIO DE LA GEOBIOLOGÍA

Además de las geopatías, el geobiólogo analiza otros factores de calidad ambiental que pueden afectar al equilibrio psíquico-físico de la persona. Para ello se vale de aparatos como el ionómetro, el contador geiger, los medidores de campos electromagnéticos y el sonómetro. También aquí se utiliza la radiestesia y la sensibilidad personal.

Estos factores son:

Calidad del aire (grado de ionización, presencia de agentes químicos nocivos, …)

Radiactividad ambiental (gas radón, radiaciones ionizantes, …)

Valor de las ondas Schumann (frecuencia de resonancia tierra-aire-ionosfera (7,8 Hz) muy necesaria para el equilibrio biológico, que coincide con la frecuencia del hipotálamo humano y que a la vez es común a todos los mamíferos).

Valor de la posible contaminación electromagnética artificial (presencia de campos electromagnéticos generados por instalaciones externas o internas, cercanía a focos como líneas de alta tensión, transformadores, antenas potentes, …).

Valor de la posible contaminación acústica.

Detección de vibraciones.

Estudio de la armonía o desarmonía del lugar o espacio (polaridad, formas, proporciones, distribución, luz, colores, …).

Estudio de la relación entre el espacio y la persona (simbolismos en decoración que pueden afectar al estado anímico de la persona, color-luz y su efecto en la persona, potenciación de la personalidad creando espacios propios, …).

Estudio de la rehabilitación o la construcción de espacios que favorezcan la salud y la armonía.
Para ello se tiene en cuenta desde los materiales constructivos estructurales hasta los últimos detalles de acabados decorativos. Se buscan materiales que no provoquen cargas electroestáticas, ni desprendan tóxicos, ni aporten radiactividad ambiental añadida. Se intenta minimizar los posibles efectos negativos para la salud de las instalaciones, y a la vez permitir la permeabilidad natural de la edificación.
Se consideran prioritariamente las características y necesidades personales del cliente para ayudarle a crear su propio espacio sano y armónico

CONCLUSIÓN

La Geobiología es una disciplina vieja y nueva a la vez, que esta en continua evolución.
La Geobiología abre las puertas a un mundo sutil que requiere la máxima atención de nuestros sentidos, aunando nuestra capacidad cognitiva con nuestra olvidada sensibilidad.
Esta componente fuera de lo estrictamente cognitivo hace que surjan dudas sobre su eficacia y necesidad. El profesional geobiólogo contrasta sus actuaciones con la de otros profesionales (médicos, terapeutas, físicos, arquitectos, …) verificando continuamente la eficacia de su intervención.
El objetivo es lograr espacios bióticamente favorables y en armonía con quien-es lo van a usar. Hay que reconocer el limitado conocimiento que se tiene actualmente sobre muchos aspectos de esta disciplina y trabajar día a día con receptividad para ampliarlo.

Jordi Matamoros i Navarro
Geobiólogo


(1) citado en el libro “Geobiología, medicina del hábitat” de R. de la Rosa (ver Bibliografía)


BIBLIOGRAFÍA

EL GRAN LIBRO DE LA CASA SANA, M.Bueno Ed.Martínez Roca Barcelona 1992 (El más completo manual en lengua española sobre Geobiología)
LAS REDES GEOBIOLÓGICAS, G.Fleck - J.P. Garel Ed.Obelisco Barcelona
TU CASA ES TU SALUD, J.La Maya Ed.Sirio Málaga 1993 (Libro menos “serio” por su estilo de redacción, pero que trata de algunos temas no tratados por otros libros en castellano como las chimeneas Guy Tison)
PIRÁMIDES, CATEDRALES Y MONASTERIOS, Dra. Blanche Merz Ed. Martínez Roca Barcelona 1987 (Descatalogado, un clásico de la Geobiología)
INTRODUCTION À LA GEOBIOLOGIE: VOTRE LIT EST-IL À LA BONNE PLACE? R.Alexandre Ed.KA La Rochelle, 1985
LE RAYONNEMENT DE LA TERRE ET SON INFLUENCE SUR LA VIE, R.Endrös Ed.Au Signal Lausanne 1987
LA GEOBIOLOGIE ET VOUS Varios Autores Mosaïque Editions Roanne Cedex
KRANKHEIT ALS STANDORTPROBLEM, Dr. Ernst Hartmann Ed.Haug-Verlag Heilderberg
ELECTROMAGNETISMO (SILENCIOSO, UBICUO E INQUIETANTE) P.Costa Ed.Troya Madrid 1996